Segunda pista del aeropuerto José María Córdova, un proyecto en espera
A pesar de los esfuerzos del Gobierno por optimizar la terminal aérea, la construcción de una segunda pista sigue generando incertidumbre entre las autoridades locales.
Aunque el plan de optimización del aeropuerto José María Córdova, anunciado por el Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), busca mejorar las condiciones de esta terminal aérea, la realidad es que proyectos como la construcción de una segunda pista continúan generando dudas entre las autoridades y la comunidad. Este plan, que se proyecta a 2026, se enmarca dentro del otrosí firmado el pasado 26 de marzo, que representa tan solo el 0,75 % de los recursos prometidos por el Gobierno nacional al inicio de su cuatrienio.
Retos en la operación del aeropuerto
El presidente del Concejo de Rionegro, Ramón Humberto Cendoya, ha manifestado su preocupación por los retrasos en estos proyectos. Según él, la ampliación del aeropuerto y la segunda pista han generado un atraso significativo en la óptima operación de una terminal que hoy mueve alrededor de 14 millones de pasajeros al año. Este volumen de tráfico aéreo subraya la necesidad urgente de mejoras en la infraestructura.
“Los recursos que se asignan desde el Gobierno nacional para Antioquia son irrisorios. Sabemos que Antioquia está en el cuarto del olvido del Gobierno nacional. No solamente el aeropuerto recibe recursos ínfimos, sino que estos se están posponiendo, a pesar de que se requiere una intervención rápida”,
señaló Cendoya.
El concejal destacó que la situación actual del aeropuerto no solo afecta a los pasajeros, sino también a la economía local, que depende en gran medida de la conectividad aérea. La falta de una segunda pista podría limitar el crecimiento del tráfico aéreo y, por ende, el desarrollo económico de la región.
Aspectos sociales y comunitarios
Además de la infraestructura, es crucial considerar los aspectos sociales que rodean estos proyectos. Cendoya enfatizó la importancia de tener en cuenta la gestión social en la planificación de la segunda pista. Este aspecto se vuelve esencial para el avance del proyecto, ya que involucra a las comunidades que se verán afectadas por la construcción.
“Son alrededor de 300, 400 familias que viven en los polígonos de incidencia de la pista, como son la vereda Abreito, Mampueto y la vereda El Carmín. Es fundamental replantear qué se va a hacer con estas familias que quedarán fuera del polígono de incidencia. Se deben instaurar proyectos de vivienda para que puedan ser reubicadas adecuadamente, así como definir cómo se llevará a cabo la compra de los predios”,
agregó el corporado.
La sensibilidad hacia las comunidades afectadas es un aspecto que no puede ser ignorado en el desarrollo de proyectos de esta magnitud. La planificación adecuada y la consulta con las comunidades son pasos necesarios para asegurar que los beneficios del nuevo aeropuerto se distribuyan de manera equitativa y justa.
El plan maestro aeroportuario
El plan maestro aeroportuario contempla la construcción de una segunda pista y una nueva terminal, con un costo total estimado de 22 billones de pesos. Este proyecto se desarrollará en tres etapas, proyectadas hasta el año 2055. La espera por la ejecución de este plan ha sido larga, ya que se anticipaba su implementación desde hace más de cuatro años.
La necesidad de estas obras no solo radica en la mejora de la infraestructura existente, sino también en la capacidad de la terminal para adaptarse al crecimiento del tráfico aéreo en el futuro. La falta de una segunda pista podría limitar las operaciones y generar congestiones, afectando la experiencia de los pasajeros y la eficiencia de las aerolíneas.
La situación actual del aeropuerto José María Córdova es un reflejo de los desafíos que enfrenta la infraestructura en Colombia. Con un alto volumen de pasajeros y un crecimiento constante, la necesidad de optimizar y expandir la terminal es más urgente que nunca.

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