Habilidades para los niños como herramienta de prevención
Fortalecer las herramientas que tienen niñas, niños y adolescentes para afrontar diferentes situaciones de la vida, contribuyen a su protección...
Fortalecer las herramientas que tienen niñas, niños y adolescentes para afrontar diferentes situaciones de la vida también hace parte de la prevención de las violencias sexuales. Aprender a comunicarse, tomar decisiones, reconocer emociones, establecer límites y pedir ayuda son habilidades que pueden contribuir a su protección y bienestar.
Maribel González, profesional de la estrategia de prevención de abuso sexual de Tejiendo Hogares, sobre la importancia de desarrollar las habilidades para la vida desde los diferentes entornos en los que crecen niñas, niños y adolescentes.
Hablar de prevención de las violencias sexuales implica comprender que no se trata únicamente de actuar cuando ya existe una situación de riesgo. También es necesario generar acciones que permitan fortalecer factores protectores y brindar información y herramientas que puedan entender nuestros niñas, niños y adolescentes.
Desde Tejiendo Hogares se desarrollan diferentes acciones orientadas a la prevención y al fortalecimiento de capacidades en las familias y comunidades, promoviendo entornos donde niñas, niños y adolescentes puedan sentirse seguros, escuchados y acompañados.
La prevención también requiere la participación de los adultos responsables, quienes tienen un papel fundamental en la generación de espacios de confianza para que los niños, niñas y adolescentes puedan expresar lo que sienten, hacer preguntas y comunicar situaciones que les generen incomodidad o preocupación.
¿Qué son las habilidades para la vida?
Las habilidades para la vida son herramientas que permiten afrontar de una mejor manera diferentes situaciones cotidianas y tomar decisiones frente a los retos que pueden presentarse.
Entre ellas se encuentran capacidades relacionadas con la toma de decisiones, el pensamiento crítico, la comunicación, el manejo de emociones, la resolución de problemas y las relaciones interpersonales.
Estas habilidades no buscan que niñas, niños y adolescentes sean responsables de prevenir por sí solos las violencias sexuales. Por el contrario, hacen parte de un conjunto de herramientas que, acompañadas por adultos protectores y entornos seguros, pueden fortalecer su capacidad para reconocer situaciones que les generan incomodidad y buscar apoyo.
La importancia de aprender a poner límites
Enseñar a niñas, niños y adolescentes que pueden expresar cuando algo les incomoda es una parte importante de la prevención.
Aprender a decir “no”, reconocer las propias emociones, identificar situaciones que generan alerta y saber a quién acudir para pedir ayuda son aprendizajes que pueden fortalecerse desde el hogar, la escuela y otros espacios de socialización, para esto es fundamental que los adultos escuchen y validen sus emociones, evitando minimizar lo que sienten o decirles que determinadas situaciones son “normales” cuando manifiestan incomodidad.
La protección de niñas, niños y adolescentes es una responsabilidad de los adultos y de toda la sociedad. Por eso, hablar de estos temas de manera clara y adecuada para cada edad contribuye a construir entornos más seguros. Más que generar miedo, la prevención busca brindar información, confianza y herramientas para que los menores puedan desarrollar habilidades que les permitan desenvolverse en diferentes situaciones y sepan que cuentan con adultos a quienes pueden acudir.
Fortalecer las habilidades para la vida desde la infancia y la adolescencia es, entonces, una forma de promover el bienestar y aportar a la construcción de entornos protectores frente a las diferentes formas de violencia.
La prevención empieza en casa: escuchar, acompañar, enseñar a poner límites y construir relaciones basadas en la confianza también son formas de proteger.

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