Familia antioqueña denuncia maltrato en centro de detención de ICE en Miami
Carlos Betancur, padre de Alejandra, se encuentra en condiciones inhumanas en el Centro Miramar, mientras su familia clama por su bienestar.
Johan Sebastián Durán, un colombiano de 26 años, se ha convertido en una de las más recientes víctimas de la violencia institucional en Estados Unidos, específicamente a manos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, conocido como ICE. Este trágico suceso ha reavivado el debate sobre el trato a los inmigrantes en el país norteamericano y ha llevado a muchas familias a alzar la voz en busca de justicia y dignidad.
Condiciones deplorables en el Centro Miramar
En medio de este contexto, una familia antioqueña ha decidido denunciar públicamente las condiciones inhumanas en las que se encuentra Carlos Betancur, su padre, quien actualmente está recluido en el Centro Miramar en Miami. Según los relatos de su hija, Alejandra Betancur, su padre está viviendo una experiencia desgarradora que pone en riesgo su salud física y mental.
“Solamente tienen derecho a una botella de agua al día, la comida es muy mala, son 90 personas en un espacio de 6 m por 6 m, no tienen un espacio para dormir, las luces son prendidas 24/7”,
expresó Alejandra, quien ha estado en constante comunicación con su padre para conocer su estado. La descripción que ella ofrece pinta un cuadro sombrío de hacinamiento y falta de recursos básicos, lo que agrava aún más la situación de los detenidos.
El impacto psicológico del encierro
La situación de Carlos es aún más preocupante debido a su estado de salud. Él ha sufrido un trasplante de cadera, lo que le genera un dolor constante. Alejandra comparte que su padre ha expresado su agotamiento extremo:
“Estoy muy cansado, mentalmente muy agotado por falta de sueño. No me he bañado en estos 5 o 7 días, 5, no sé, bueno, desde el miércoles no me he bañado”,
relató Carlos en una de sus conversaciones. Este tipo de condiciones no solo afectan su bienestar físico, sino que también impactan su salud mental, llevándolo a un estado de desesperación.
Presión psicológica y maltrato
Alejandra también ha denunciado una serie de tácticas de presión psicológica que se ejercen sobre su padre y otros detenidos. Según ella, los agentes de ICE constantemente les dicen que nadie los está buscando, que no recibirán ayuda y que lo mejor es solicitar la auto deportación.
“Todo el tiempo hay maltrato psicológico y terrorismo psicológico porque les están diciendo que nadie los está buscando, que nadie les va a ayudar, que lo mejor es auto deportarse”,
aseguró Alejandra, quien se siente impotente ante la situación de su padre. La falta de apoyo y la continua amenaza de deportación generan un ambiente de miedo y desesperanza entre los detenidos.
Estado de salud en deterioro
La salud de Carlos ha sido un tema recurrente en las conversaciones familiares. Alejandra ha expresado su preocupación por el deterioro físico que su padre está sufriendo debido a las condiciones de reclusión. El dolor que experimenta al caminar y la dificultad para dormir en un ambiente tan hostil son evidentes. Ella menciona que el clima extremo dentro del centro de detención también agrava su situación.
Tras seis días de encierro, la familia de Carlos destaca que las condiciones de ICE están deteriorando no solo su estado físico, sino también su salud mental. La angustia y el sufrimiento que experimenta son palpables, y su familia sigue buscando apoyo y respuestas sobre su bienestar.

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