El improvisado muelle en Urabá: un punto de acopio tras la creciente del río San Juan
Los productores luchan por recuperar su cosecha de plátano y otros productos tras las inundaciones en la región.
Un improvisado muelle, construido con materiales rudimentarios y ubicado en medio del lodo, es el único punto de acopio que queda tras la creciente del río San Juan. Este fenómeno natural ha dejado a muchos agricultores de la región de Urabá en una situación crítica, ya que el agua arrastró gran parte de sus cosechas. En este contexto, los productores se afanan por rescatar el poco plátano que logró sobrevivir a la inundación.
La situación de los productores de plátano
En este improvisado muelle, los agricultores trabajan arduamente para salvar lo que pueden. A su alrededor, el lodo cubre el paisaje, y el agua aún se siente presente, aunque haya comenzado a retroceder. La escena es desoladora, pero la determinación de los campesinos es palpable. Con la esperanza de recuperar al menos parte de su producción, están concentrados en sacar los plátanos que han logrado sobrevivir a las inclemencias del tiempo.
Recuperación de otros productos agrícolas
Además del plátano, los agricultores también están intentando rescatar los cocos que habían almacenado antes de la inundación. La pérdida de estos productos representa no solo un golpe económico, sino también una amenaza a la seguridad alimentaria de la región. En un costado del muelle, algunos productores de madera han comenzado a vender los troncos que no fueron arrastrados por la corriente. Este esfuerzo es crucial, ya que les permite generar algún ingreso en medio de la crisis.
Impacto económico en la comunidad
Cada bolsa de 25 kilos de plátano se vende en el mercado local a un precio promedio de $60.000. Sin embargo, la situación actual ha forzado a los campesinos a esperar un promedio de 9 meses para que sus cultivos vuelvan a dar frutos. Este tiempo de espera es devastador, ya que muchos de ellos dependen de esta producción para su sustento diario y el bienestar de sus familias.
Las condiciones del muelle improvisado
El muelle improvisado, aunque funcional en su propósito, no cuenta con las condiciones adecuadas para facilitar el trabajo de los agricultores. La falta de infraestructura adecuada y el terreno inestable dificultan el transporte de los productos. A pesar de estas adversidades, los productores se organizan para trabajar en equipo, utilizando lanchas para trasladar el plátano y otros productos hacia lugares más seguros donde puedan ser vendidos.
La comunidad se une en tiempos difíciles
La situación ha llevado a la comunidad a unirse de maneras inesperadas. Los agricultores, que en tiempos normales podrían haber competido entre sí, ahora colaboran para maximizar sus esfuerzos de rescate. Este sentido de comunidad se ha vuelto esencial para enfrentar la crisis, ya que comparten recursos y conocimientos para superar los desafíos que la creciente del río San Juan ha dejado a su paso.
Perspectivas futuras
A medida que los días pasan, la incertidumbre sobre el futuro de la producción agrícola en Urabá persiste. La recuperación de los cultivos no solo dependerá de las condiciones climáticas, sino también de la capacidad de los agricultores para adaptarse a la nueva realidad. La resiliencia de la comunidad es admirable, y su lucha por recuperar lo que han perdido es un testimonio del espíritu humano frente a la adversidad.

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