Medellín

La historia de María Antonia: una niña colombiana retenida en Texas

María Antonia Guerra, una menor colombiana, relata su experiencia tras ser retenida por ICE en un centro de detención en Texas durante 128 días.

La historia de María Antonia: una niña colombiana retenida en Texas

En una conmovedora entrevista, Noticias Telemedellín tuvo la oportunidad de hablar con María Antonia Guerra, una de las niñas que fue retenida en el centro de detención de Dilley, Texas. Esta pequeña colombiana vivió una experiencia desgarradora, ya que permaneció allí durante 128 días. Su historia es un reflejo de las difíciles circunstancias que enfrentan muchas familias migrantes en Estados Unidos.

El inicio de una pesadilla

Todo comenzó el 2 de octubre de 2025, un día que marcaría un antes y un después en la vida de María Antonia y su madre, María Alejandra. Ambas son originarias de Antioquia y se encontraban en un viaje hacia Estados Unidos, donde la madre reside desde 2018 junto a su esposo, un colombiano con nacionalidad estadounidense. María Alejandra ha estado en proceso de obtener su residencia, lo que hacía aún más dolorosa la situación que estaban a punto de enfrentar.

Desde que tenía dos años, María Alejandra ha viajado frecuentemente a Estados Unidos con su visa de turismo. Sin embargo, ese día, mientras se encontraban en el vuelo, la madre recibió una llamada del auxiliar de vuelo que cambiaría el rumbo de su viaje. “Ese día el auxiliar de vuelo me llama y me dice: ‘mamá, ya llegamos, acabamos de pasar Migración, pero nos acaban de jalar al cuarto, que llaman coloquialmente dentro de los aeropuertos, que es un procedimiento de rutina, eso no nos debe tardar mucho, en un momentico te entregamos la niña’”, relató María Alejandra Montoya, la madre de María Antonia.

Retención y desasosiego

Sin embargo, lo que parecía ser un procedimiento rutinario se convirtió en una larga espera llena de incertidumbre. Madre e hija fueron retenidas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Miami y luego trasladadas a Texas. Las horas se convirtieron en días, y pronto la angustia se apoderó de ambas. María Antonia fue separada de su madre y comenzó a ser interrogada por los agentes de inmigración. A pesar de que María Alejandra estaba en proceso de regularizar su situación, ambas se enfrentaron a la amenaza de ser deportadas a Colombia.

Durante ese tiempo, María Antonia experimentó un profundo miedo. En una desgarradora declaración, la niña compartió:

“Por la culpa de tu mamá te van a llevar a un lugar muy, muy malo, con personas muy, muy malas, por culpa de tu mamá nos va a tocar llevarte a un lugar muy malo”
. Estas palabras reflejan el temor que se apoderó de ella en un contexto tan difícil y complejo.

La vida en el centro de detención

Finalmente, madre e hija fueron enviadas al centro de detención de Dilley, donde se encontraron rodeadas de otras familias, en su mayoría colombianas, así como de personas de otros países. En total, había al menos 50 colombianos entre niños y adultos, todos compartiendo la misma angustia y la incertidumbre sobre su futuro. La vida en el centro de detención era dura y llena de desafíos. María Antonia recordó cómo, a los 10 días de estar allí, comenzó a sentirse realmente asustada y triste.

“Yo sí lo voy a reconocer que a los 10 días tenía miedo y estaba triste a los 10 días, pero no tanto como a los 120 días 130 o los 8 meses porque hay una familia que lleva 8 meses”
, expresó la niña, evidenciando el sufrimiento prolongado que muchas familias enfrentan en estas circunstancias.

Un mensaje al mundo

Después de 113 días en el centro de detención, María Antonia decidió escribir una carta, un acto valiente que permitió que el mundo conociera el flagelo que estaba viviendo ella y miles de familias más en situaciones similares. Su carta se convirtió en un símbolo de la lucha por la dignidad y los derechos de los migrantes, resonando en los corazones de quienes la leyeron.

La liberación y el futuro incierto

Finalmente, el 6 de febrero, después de un largo y angustiante periodo, María Antonia y su madre lograron salir del centro de detención. Desde Texas, tomaron un vuelo hacia el aeropuerto El Dorado en Bogotá, donde esperaban reencontrarse con su vida anterior. A pesar de la liberación, el futuro para ambas sigue siendo incierto. Por ahora, no tienen planes de regresar a Estados Unidos, pero mantienen la esperanza de que su historia ayude a que más niños y familias sean liberados de situaciones similares.

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