Dificultades de movilidad en Urabá tras el colapso del puente de Mulatos
La comunidad enfrenta una crisis de movilidad y abastecimiento tras la caída de una estructura vital para la región, mientras se implementan soluciones improvisadas.
Impacto del colapso del puente de Mulatos
Decenas de personas se encuentran en una situación crítica para movilizarse entre Necoclí y San Juan de Urabá, luego del colapso del puente de Mulatos, una estructura que ha sido fundamental para la conectividad de la región. Este incidente ha generado un caos en el transporte, y algunos viajeros han reportado que llevan más de 72 horas intentando llegar a sus destinos, enfrentando una emergencia que ha afectado no solo la movilidad, sino también el abastecimiento de bienes esenciales y la vida cotidiana de las comunidades locales.
Escasez de recursos en las zonas rurales
En un recorrido por las áreas más afectadas, se ha hecho evidente que en los sectores rurales comienza a escasear la gasolina y el gas. Esta situación ha incrementado la preocupación entre los habitantes, quienes dependen de estos recursos para su día a día. El desplome del puente ha impedido completamente el paso vehicular, lo que obliga a las personas a continuar su trayecto a pie, enfrentando condiciones adversas y el riesgo asociado a la falta de infraestructura adecuada.
Soluciones comunitarias ante la crisis
Ante la emergencia, la llamada “ingeniería ancestral” ha resurgido como una alternativa viable. Habitantes de los corregimientos de Mellito y Mulatos se han organizado para ayudar a quienes necesitan cruzar el abismo dejado por el colapso del puente. Utilizando cuerdas, guaduas y el apoyo solidario de la comunidad, han facilitado el paso de las personas, cargando equipajes y brindando acompañamiento a cambio de colaboraciones voluntarias. Este esfuerzo colectivo destaca la capacidad de la comunidad para unirse en momentos de crisis.
Testimonios de quienes sufren las consecuencias
Entre los afectados se encuentra María José Zambrano, quien ha experimentado de primera mano las dificultades que esta situación ha traído consigo. María José ha estado viajando desde Cartagena hacia Apartadó y, tras cuatro días de viaje, llegó caminando hasta el punto donde se produjo el colapso. Con temor y determinación, decidió arriesgarse y cruzar por un improvisado puente de guadua, una solución temporal que le permitió continuar su camino y regresar a su hogar.
Un precedente preocupante
No es la primera vez que la región enfrenta una situación de esta magnitud. En 2010, una emergencia similar provocó el colapso del antiguo puente, y su reparación tardó cerca de tres meses. Este antecedente genera inquietud entre los habitantes, que temen que la situación actual se prolongue. En respuesta a la crisis, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, ha informado que se prevé la instalación de un puente militar en un plazo aproximado de 30 días. Esta medida se considera una solución temporal mientras se define una intervención definitiva para restaurar la conectividad de la región.
Resiliencia y solidaridad en Urabá
Mientras tanto, las comunidades del Urabá continúan buscando maneras de no quedar aisladas. Esta emergencia ha puesto a prueba la resiliencia y la solidaridad de la región, donde los habitantes se ingenian para mantener la comunicación y el transporte, a pesar de los obstáculos. La situación actual destaca no solo las carencias en infraestructura, sino también el espíritu de colaboración que caracteriza a los residentes de esta zona, quienes se apoyan mutuamente en tiempos difíciles.

Publicar un comentario