Medellín

La emotiva graduación de Andrea y su padre

Una joven psicóloga que superó adversidades junto a su padre, quien dejó todo para ser su apoyo incondicional.

La emotiva graduación de Andrea y su padre

Andrea Colorado Murillo nació prematura a los seis meses y medio de gestación, un inicio de vida que ya presagiaba los desafíos que enfrentaría. Desde su nacimiento, requirió asistencia médica constante y, a tan solo un mes de vida, fue diagnosticada con hidrocefalia. Esta condición la llevó a depender de un ventilador mecánico, y a lo largo de su infancia, enfrentó diversas dificultades. A los 14 años, Andrea perdió el 80 % de su visión, lo que la convirtió en una joven que necesita del apoyo casi total de sus padres. Sin embargo, lejos de ser un obstáculo, esta situación se transformó en su mayor fortaleza.

Un camino de superación y apoyo familiar

A pesar de las adversidades, Andrea decidió no rendirse y se inscribió en la Universidad Pontificia Bolivariana para estudiar psicología. Este paso no solo representó un logro personal, sino también un desafío para su familia, quienes han sido su soporte incondicional. Su madre asumió la responsabilidad de los gastos del hogar, mientras que su padre, John Jairo Colorado, tomó la decisión de pausar sus actividades diarias y sueños como artista para dedicarse completamente a acompañar a su hija en su camino académico.

“Se dedicó a estar a mi lado, a acompañarme, a ser mi apoyo, mi bastón, como yo misma lo expreso”, manifiesta Andrea, refiriéndose a su padre. John Jairo se convirtió en un estudiante más, pero no en el aula, sino en el proceso de vida de su hija. Durante seis años, estuvo a su lado, guiándola y ayudándole a descubrir un mundo que, debido a su discapacidad visual, se tornaba nublado.

La experiencia universitaria de Andrea

La vida universitaria de Andrea fue un viaje lleno de emociones y aprendizajes. A pesar de las limitaciones, ella encontró en sus estudios una forma de expresión y un campo donde podía contribuir. “El gris que yo veo lo llena unas sombras hermosas. Veo sombras rojas, amarillas, verdes; es un color muy lindo, aunque difícil, porque solo logro percibir la silueta de las personas”, explica Andrea, quien a pesar de su discapacidad, logra encontrar belleza en lo que percibe.

El apoyo de su padre fue fundamental en este proceso. “Se quedaba en la universidad jornadas enteras. Yo tenía clase de seis de la mañana a seis de la tarde, y aunque él no entraba conmigo a las clases, estaba allí para permitirme una autonomía e independencia en mi carrera”, explica Andrea. Su padre, a pesar de no estar físicamente en las aulas, se convirtió en un recurso indispensable, ayudándole a navegar no solo por las materias, sino también por la vida social y académica que la universidad ofrecía.

La graduación: un sueño hecho realidad

El 23 de febrero fue una fecha especial para Andrea y John, ya que ambos recibieron el diploma que los acredita como profesionales en psicología. Este logro no solo representó el esfuerzo de Andrea, sino también el sacrificio y la dedicación de su padre. “Cuando llegué a la universidad, no me imaginé que me iban a colocar una toga. Eso fue una sorpresa inmensa. Cuando me ponen toga y birrete, todo lo de un graduado, me sentía el papá más orgulloso y más feliz del mundo”, recuerda John con una sonrisa.

La ceremonia de graduación fue un momento de celebración, no solo por el logro académico, sino por la historia que había detrás. La graduación simbolizó la culminación de un camino lleno de esfuerzo y amor, donde cada paso fue acompañado por el incondicional apoyo de un padre que decidió estar presente en cada momento importante. Esta experiencia no solo fortaleció su vínculo, sino que también les enseñó a ambos sobre la importancia de la perseverancia y el amor familiar.

Un futuro lleno de posibilidades

Después de este importante hito, John decidió dar un paso atrás, permitiendo que su hija siguiera su camino de manera independiente. Sin embargo, siempre le recuerda que estará allí para ella, que será su bastón y guía cuando lo necesite. Esta relación de apoyo mutuo es un testimonio del amor incondicional que existe entre ellos y de cómo, frente a la adversidad, la familia puede ser un pilar fundamental en la búsqueda de los sueños.

Andrea, ahora graduada, se enfrenta a un futuro lleno de posibilidades. Con su formación en psicología, desea ayudar a otros que, como ella, enfrentan desafíos. Su historia es un ejemplo de superación y de cómo el amor y el apoyo familiar pueden hacer la diferencia en la vida de una persona. Cada día, Andrea continúa demostrando que la discapacidad no define a una persona, sino que son sus acciones y su determinación las que la moldean.

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