El trágico destino de un militar retirado en México: la historia de José Fernando y su familia
Argenis Úsuga Medina narra la angustiante experiencia de la desaparición de su esposo, un militar retirado que cayó en una red de trata de personas tras aceptar una oferta laboral en México.
El 5 de septiembre de 2023 marcó un antes y un después en la vida de Argenis Úsuga y su familia. Su esposo, José Fernando Cataño, un militar retirado, decidió emprender un viaje a Ciudad de México en busca de una oportunidad laboral que prometía ser ideal. La oferta incluía un sueldo atractivo, que oscilaba entre 8 y 9 millones de pesos mensuales, y parecía contar con todas las garantías necesarias para un trabajo seguro y legal.
La búsqueda de una mejor vida
Antes de su partida, José Fernando trabajaba en Medellín, donde se dedicaba a transportar funcionarios de una ONG. Sin embargo, la posibilidad de un empleo como supervisor de cultivos cítricos en México lo llevó a dejar su hogar y a su familia por un tiempo. Argenis, su esposa, recuerda cómo la empresa que lo contrató le envió toda la documentación necesaria, incluyendo permisos de migración y el carnet de la empresa, lo que le brindó confianza en que su decisión era la correcta.
La comunicación se vuelve escasa
Una vez en México, la situación comenzó a complicarse. Según Argenis, a los pocos días de haber llegado, su esposo perdió su celular, lo que dificultó la comunicación entre ellos. Se comunicaba desde números distintos y con una señal muy deficiente. Los primeros días, José Fernando le informó que estaba hospedado en un hotel, pero que pronto sería trasladado a la empresa donde iba a trabajar. Sin embargo, a las dos semanas de haber llegado, la familia recibió la última noticia de él.
“La última llamada con mi esposo fue muy vaga, no duró ni un minuto porque se le escuchaba súper mal. Nos preguntó cómo estábamos, cómo estaban los niños, y me dijo: ‘bien, bien, después le marco’”,
recordó Argenis, con la voz entrecortada por la angustia. Desde ese momento, el silencio se apoderó de la situación, y la incertidumbre comenzó a crecer en el hogar de Argenis y sus hijos.
La búsqueda desesperada
Con el paso de los días, la preocupación de Argenis se tornó en desesperación. Sin noticias de su esposo, decidió investigar por su cuenta. Fue en enero de este año cuando, tras indagar y buscar información, logró dar con el paradero de su esposo. Con una mezcla de dolor y alivio, envió las coordenadas del lugar a las autoridades tanto en Colombia como en México. Sin embargo, la noticia que recibió fue devastadora: su esposo había fallecido.
El proceso de repatriación
Desde entonces, Argenis ha estado luchando para poder repatriar el cuerpo de José Fernando. En su relato, ella menciona lo complicado que ha sido este proceso. A pesar de que el consulado ha ofrecido ayuda, los costos de la repatriación son exorbitantes y han superado sus posibilidades económicas.
“Hasta este momento, que estamos a 30 de julio, todavía no he podido repatriar a mi esposo. La repatriación cuesta unos dineros que se me han salido de las manos. Estamos en el proceso de que allá el consulado nos colabora con una parte, pero no nos alcanza”,
explicó Argenis, visiblemente afectada por la situación. La carga emocional y financiera se ha vuelto insostenible para ella y sus hijos, quienes dependen de la voluntad de otros para poder traer de vuelta a su ser querido.
El futuro incierto
José Fernando tenía previsto regresar a su hogar en marzo de 2024. Sin embargo, esos planes han quedado truncos por la tragedia que ha golpeado a la familia. A pesar de la adversidad, Argenis, junto a sus dos hijos, ha comenzado a realizar diversas actividades para recaudar fondos que les permitan cubrir los gastos de la repatriación. Sin embargo, sus esfuerzos aún no son suficientes, y la angustia por no poder cumplir con el último deseo de su esposo persiste.
Un llamado a la solidaridad
La historia de Argenis y José Fernando es un recordatorio de los peligros que enfrentan muchas personas que buscan mejorar sus condiciones de vida en el extranjero. La trata de personas es un problema grave que afecta a muchas familias, y la situación de Argenis es solo un ejemplo de las consecuencias devastadoras que puede tener. Si alguien está en la capacidad de ayudar, Argenis ha dejado un número de contacto donde se pueden realizar donaciones: 320 4043923.
La lucha de Argenis por traer de vuelta a su esposo continúa, y su historia resuena con la de muchas otras familias que enfrentan situaciones similares en la búsqueda de una vida mejor.

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