Grupos armados utilizan redes sociales para reclutar menores de edad
Un informe de la Defensoría del Pueblo revela el alarmante reclutamiento de jóvenes por parte de grupos armados ilegales en Colombia, destacando el uso de redes sociales como herramienta principal.
Según el más reciente informe de la Defensoría del Pueblo, durante el periodo comprendido entre enero y diciembre de 2025, el botón de registro de casos reportó un total de 386 menores vinculados a grupos armados ilegales. Este dato revela una problemática creciente que afecta a la niñez y adolescencia en Colombia. Del total de casos reportados, un 58 % corresponde a niños y adolescentes hombres, mientras que el 42 % son niñas y adolescentes mujeres. Este desequilibrio de género en el reclutamiento pone de manifiesto la vulnerabilidad de diferentes grupos poblacionales en el contexto del conflicto armado.
El uso de redes sociales en el reclutamiento
Las investigaciones indican que los grupos armados están utilizando cada vez más las redes sociales como un medio para engañar y captar a menores de edad. Esta estrategia se ha vuelto alarmante, ya que muchas veces los jóvenes son atraídos a través de plataformas como TikTok, donde se les presentan estilos de vida opulentos y atractivos que prometen una vida sin preocupaciones económicas.
“Se está utilizando mucho las redes sociales, videos en TikTok, que presentan un modo de vida opulento que convocan a los jóvenes a vivir bien, digamos sin ninguna afugía económica”, manifestó Luis Emil Sanabria, presidente nacional de Redepaz.
Este tipo de contenido no solo es seductor, sino que también desvirtúa la realidad que enfrentan muchos jóvenes en sus comunidades, quienes, en busca de oportunidades, pueden caer en la trampa de estos grupos.
Grupos armados involucrados en el reclutamiento
Los grupos armados que están detrás de este reclutamiento son diversos y peligrosos. Entre ellos se encuentran el Estado Mayor Central, las disidencias, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo, entre otros. Estas organizaciones no solo buscan aumentar sus filas, sino que también están utilizando a los menores para llevar a cabo diversas actividades delictivas.
“Están siendo utilizados para manejar drones, están siendo utilizados para transportar inclusive drogas, son instrumentalizados”, indicó Cristian Cabrera, presidente del Consejo Nacional de Paz.
Este uso de menores en actividades ilícitas pone en riesgo no solo su bienestar físico y emocional, sino que también afecta su futuro, ya que son sometidos a situaciones extremas que pueden marcar sus vidas de manera irreversible.
Regiones más afectadas por el reclutamiento
El departamento más afectado por este fenómeno es Cauca, con un total de 174 casos reportados. Esta cifra alarmante refleja la grave situación que enfrentan las comunidades en esta región, donde el conflicto armado ha dejado huellas profundas en la sociedad. Le sigue Antioquia, con 31 casos, donde también se han evidenciado prácticas similares de reclutamiento.
Impacto en comunidades indígenas
Además, el Chocó antioqueño se ha convertido en un escenario crítico, donde las comunidades indígenas están sufriendo gravemente debido a este fenómeno. Se ha reportado que jóvenes, niños y niñas indígenas están siendo vendidos para participar en la guerra, lo que representa una violación flagrante de sus derechos humanos.
“El Chocó antioqueño también las comunidades indígenas están sufriendo este tema de reclutamiento donde los jóvenes, niños, niñas indígenas hay noticias de que los están vendiendo, que los venden para la misma guerra”, agregó Cabrera.
Demandas de organizaciones sociales
Frente a esta alarmante situación, diversas organizaciones sociales han hecho un llamado al Gobierno para que se fortalezcan las estrategias de prevención y protección para combatir este delito. El reclutamiento de menores es uno de los problemas más graves que atenta contra el Derecho Internacional Humanitario, y es fundamental que se implementen medidas efectivas para salvaguardar a la infancia y la adolescencia en Colombia.
La lucha contra el reclutamiento de menores por parte de grupos armados ilegales no solo es una cuestión de seguridad, sino que también es un imperativo moral y ético que debe ser abordado con urgencia.

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