Valle de Aburrá

Alba Elena Escobar: diseñadora de sonrisas para niños hospitalizados

Una auxiliar de enfermería transforma la estancia hospitalaria en un mundo de fantasía a través de disfraces, brindando alegría a los pequeños pacientes.

Alba Elena Escobar: diseñadora de sonrisas para niños hospitalizados

En un pequeño y acogedor cuarto de la casa de Alba Elena Escobar, se gesta una luz de esperanza que ilumina la vida de las familias cuyos bebés se encuentran en cuidados intensivos en el Hospital Manuel Uribe Ángel, ubicado en Envigado. Este espacio, que podría parecer ordinario, se convierte en un taller lleno de creatividad y amor, donde la dedicación de Alba se traduce en sonrisas para aquellos niños que enfrentan momentos difíciles.

La pasión por el diseño de disfraces

Con su máquina de coser, un legado de su madre, Alba, conocida cariñosamente como Albita en el hospital, trabaja incansablemente en la confección de disfraces. Estos trajes son mucho más que simples vestimentas; son una herramienta para robar sonrisas y brindar un respiro en medio de la adversidad. A través de su labor, busca dar un toque de alegría a los pequeños pacientes que, a pesar de su estado de salud, merecen experimentar la magia de la infancia.

“Y lo disfruto y no me canso y se los coloco yo misma, soy muy feliz haciéndolo”, manifestó Alba Elena Escobar, auxiliar de enfermería.

Temáticas que inspiran

Cada año, Alba elige una temática diferente para los disfraces que confecciona. En el hospital, han desfilado una variedad de personajes, desde pinochos y enfermeros hasta ángeles, príncipes y princesas. Este año, la temática girará en torno a 24 mariquitas, un diseño que siempre cuenta con la autorización de las familias, quienes aprecian este gesto como un regalo invaluable. La esencia de su trabajo radica en el amor que pone en cada puntada, convirtiendo cada disfraz en una representación de esperanza.

“Las compañeras ya quieren que les haga la balaquita parecida a la que los niños se van a poner, el pediatra también disfruta y quiere su gorro de príncipe. Disfrutamos de esta fiesta tan linda que hacemos dentro del respeto”, expresó Escobar.

Un acto de humanidad

Alba considera que la clave para cumplir con su labor de manera excepcional radica en alcanzar un alto nivel de humanidad. Para ella, cada pequeño gesto cuenta, y cuando hay aunque sea una gota de esperanza, el mundo puede transformarse. Su dedicación no solo se limita a la confección de disfraces, sino que también se extiende a la creación de un ambiente donde los niños puedan olvidar, aunque sea por un momento, las dificultades que enfrentan. La satisfacción que siente al ver la alegría en los rostros de los pequeños es indescriptible.

“Ay, esa satisfacción tan grande para uno, de poder dar una gotica en medio de tanta tristeza, una gotica de alegría”, aseguró.

Impacto en la comunidad

La labor de Alba no solo beneficia a los niños hospitalizados, sino que también impacta positivamente en sus familias y en todo el personal del hospital. La alegría que generan estos disfraces se convierte en un bálsamo para el ambiente hospitalario, donde la tristeza y la preocupación pueden ser abrumadoras. La conexión que establece con los pequeños y sus familias es un testimonio del poder del amor y la empatía en el ámbito de la salud.

En un entorno donde la enfermedad puede ser un desafío constante, iniciativas como la de Alba Elena Escobar son fundamentales para recordar que la esperanza y la alegría pueden coexistir con la adversidad. Su compromiso y pasión por hacer sonreír a los niños son un ejemplo inspirador de cómo el amor y la dedicación pueden marcar una diferencia significativa en la vida de quienes más lo necesitan.

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Medellín HOY

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